Goleada 7 a 1 en el debut del Grupo E de la Copa del Mundo
Mundial 2026: Alemania fue una aplanadora frente a Curazao
Luego del tanto del empate de Livano Comencia, que quedará en la historia, el equipo de Nagelsmann construyó una contundente victoria que, incluso, pudo haber sido mayor.
Domingo, 14 de junio de 2026

¿El 7 a 1 de Alemania sobre la debutante Curazao demuestra que, con un campeonato de 48 equipos, es lógico que se produzcan estrepitosas goleadas? Puede ser, pero en principio es bueno recordar que hace 12 años, en el Mundial de Brasil, el martes 8 de julio del 2014, se dio el mismo resultado. En Belo Horizonte se jugó aquel inolvidable Alemania 7, Brasil 1, que además era una semifinal y no un partido de primera ronda.
El encuentro de ahora quedará registrado como una de las máximas goleadas en la historia de los Mundiales, pero en Curazao únicamente lo van a guardar en las páginas doradas del fútbol: “El domingo 14 de junio del 2026, Livano Comencia les hizo un gol a los alemanes”, escribirán. Comencia, nacido en Breda, Países Bajos, tiene 22 años, juega de lateral y pasó por el Jong PSV de Países Bajos, Juventus de Italia y Zurich, de Suiza. A los 20 minutos tomó un rebote y sometió a Neur con un zurdazo y estableció el 1 a 1 temporal. A esa altura seguro que a alguien se le ocurrió en Curazao empezar a juntar fondos para hacerle una estatua al muchacho del inesperado gol. A esa altura, algunos se acordaron de cómo Alemania quedó eliminada en los dos últimos mundiales. En Rusia, finalizó en el último lugar del Grupo F tras perder contra México (1-0), ganarle a Suecia (2-1) y sufrir una histórica derrota ante Corea del Sur (2-0) en la fecha de cierre. En Qatar 2022 quedó en el tercer puesto del Grupo E por diferencia de gol. En esta edición perdió en el debut ante Japón (2-1), empató con España (1-1) y, a pesar de ganarle a Costa Rica (4-2), no le alcanzó para avanzar a los octavos de final. Pero la idea de que volvían las malas noticias se fue diluyendo de a poco, a medida que iban llegando los goles de los alemanes.
El primero lo había hecho Nmecha, el segundo, Schlotterbeck, de cabeza a la salida de un córner, y el tercero, Havertz, de penal. 3 a 1 sobre el final del primer tiempo ya dejaba la sensación de cosa liquidada. En el segundo tiempo, si alguien creyó que los alemanes iban a regular, dejar pasar el tiempo, descansar pensando en que se trata de un torneo largo en climas demasiado cálidos, se equivocó; jugaron la segunda mitad del partido tratando de hacer la mayor cantidad de goles posibles. Un poco por la posibilidad de que los goles cuenten en una definición por el primer puesto en la zona y otro poco porque sienten que la mejor manera de respetar a los rivales es seguir jugando y marcar todo lo que se pueda.
En el período complementario, acelerando en tres cuartos de cancha, buscando por distintas vías el arco rival, llegaron los goles de Musiala, Brown, Undav y otra vez Havertz, en esta ocasión con un toque muy sutil.
Los de blanco llegaban hasta las últimas líneas de Curazao con mucha facilidad porque los que parecían vestidos por el utilero de Boca (camiseta azul, pantalón amarillo, medias azules) dejaban que les ganaran la espalda, cruzaban a destiempo o abrían enormes grietas entre los centrales. Cuando conseguían hacerse de la pelota, intentaban asociarse y tocar y hasta desnudaron algunas debilidades en la defensa de los alemanes, pero cuando se trataba de marcar, mostraban una enorme impotencia.
Técnica, táctica y físicamente, los alemanes arrollaron a su débil rival. Y así como es apresurado hablar de posibles cataratas de goleadas en un torneo con tantos equipos. También se debe ser cauto. No faltarán ahora las exageradas que dejarán la idea de que Alemania demostró que es un gran candidato. Todo está por verse, pero por lo pronto el margen de goles deja mucho espacio para que sientan que vienen soplando vientos favorables.
Domingo, 14 de junio de 2026