MÚSICA Y COMPROMISO
Caetano Veloso, Daniela Mercury y otros grandes artistas brasileños reunieron a miles en apoyo a Lula
Más de 56.000 personas participaron de un festival en la playa de Copacabana en defensa de la democracia y la soberanía de Brasil. También hubo manifestaciones en otras ciudades, con la participación de Gilberto Gil, Djavan y Chico Buarque, a una semana de la segunda vuelta presidencial.
Martes, 20 de octubre de 2026

La música brasileña se convirtió este domingo en una de las protagonistas de la campaña electoral. Convocados por Caetano Veloso, miles de personas se reunieron en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, para participar de un festival en defensa de la democracia y la soberanía nacional, en una jornada marcada por el apoyo a la reelección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. El encuentro reunió a figuras históricas de la música popular brasileña y a artistas de nuevas generaciones, cuando falta apenas una semana para el balotaje del 25 de octubre, en el que Lula se enfrentará al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
El denominado Acto Musical por la Democracia se desarrolló sobre la avenida Atlântica, frente a la playa de Copacabana, y reunió a unas 56.400 personas, según una estimación del Monitor del Debate Político de la Universidad de San Pablo (USP), el Centro Brasileño de Análisis y Planificación (Cebrap) y la organización More in Common.
Veloso, de 84 años, fue uno de los principales impulsores de la convocatoria, organizada por los colectivos 342Artes y Mídia Ninja. Sobre el escenario, instalado en un camión equipado para las actuaciones musicales, estuvo acompañado por Djavan, João Bosco, Simone, Ivan Lins, Frejat, Fernanda Abreu, Marina Sena, Duda Beat, Xamã, Gabriel o Pensador, Moreno Veloso y otros músicos.
Gilberto Gil y Daniela Mercury se presentaron en Salvador en apoyo de Lula.
«La cultura brasileña, la música brasileña, resistiendo contra las amenazas contra la democracia», expresó el creador del tropicalismo, que también recordó la persecución sufrida por numerosos artistas durante la dictadura militar brasileña, entre 1964 y 1985. El propio Veloso fue detenido junto a Gilberto Gil en 1968, antes de partir al exilio.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada se produjo durante la actuación de Geraldo Azevedo, de 81 años, cuando interpretó «Dia Branco». Veloso no pudo contener las lágrimas al escucharlo. Ambos músicos compartieron la experiencia de la represión durante la dictadura: Azevedo fue detenido en 1969 y nuevamente en 1975, cuando sufrió torturas.
Djavan, de 77 años, también tomó la palabra para destacar la necesidad de defender la soberanía brasileña frente a las injerencias extranjeras. La reivindicación de los símbolos nacionales fue otra de las características de la jornada: junto al rojo del Partido de los Trabajadores aparecieron numerosas banderas verdes y amarillas, colores que durante los últimos años habían quedado fuertemente asociados al movimiento bolsonarista.
Los músicos brasileños se organizaron de cara a la segunda vuelta.
Veloso, vestido con una camisa blanca con una franja verde y amarilla, interpretó algunas de sus canciones más conocidas y compartió con el cantante y pastor evangélico Kleber Lucas una versión de «Deus cuida de mim». El encuentro reunió así distintas tradiciones musicales y religiosas en una convocatoria que buscó trascender el público habitual de los artistas.
Entre las canciones que sonaron durante el festival estuvieron «Sina», «Linha do Equador», «Lilás» y «Gente», interpretadas por Caetano y Djavan. También se presentó la actriz Sophie Charlotte, que cantó «Dê um rolê», una canción que Gal Costa popularizó en 1971. En total participaron 32 artistas y grupos, según informó el portal brasileño Terra.
Movilización a favor de Lula que se extendió a otras ciudades
El festival de Copacabana fue parte de una jornada de manifestaciones que se desarrolló en numerosas ciudades de Brasil. Según estimaciones de la coordinación de campaña del Partido de los Trabajadores, hubo movilizaciones en unas 500 localidades, entre ellas Brasilia, Curitiba, Porto Alegre, Belo Horizonte y Fortaleza.
En Salvador de Bahía, Gilberto Gil y Daniela Mercury encabezaron otra convocatoria musical, mientras que en Río de Janeiro, antes del encuentro de Copacabana, Chico Buarque participó de una manifestación de estudiantes y trabajadores en las inmediaciones de la iglesia de la Candelaria, en el centro de la ciudad.
«Estamos aquí contra la brutalidad y contra el sometimiento. Vivan los estudiantes, viva la democracia y viva el presidente Lula», expresó Buarque durante el acto, organizado por la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), con el respaldo de distintas organizaciones políticas y sociales.
Las movilizaciones se produjeron en un contexto de fuerte polarización política, después de que Flávio Bolsonaro obtuviera más votos que Lula en la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre. Desde entonces, organizaciones estudiantiles, movimientos sociales y agrupaciones culturales impulsaron manifestaciones en distintas regiones del país. El domingo anterior, el 11 de octubre, una multitud había ocupado varios tramos de la avenida Paulista, en San Pablo, durante un acto que contó con la presencia del propio Lula.
La polémica por los conciertos y la decisión de la Justicia
La realización de los festivales estuvo precedida por una controversia judicial. La legislación electoral brasileña prohíbe los denominados showmícios, conciertos utilizados como actos de campaña para atraer votantes. Por ese motivo, los organizadores presentaron las actividades como encuentros de defensa de la democracia, y los artistas evitaron realizar pedidos explícitos de voto desde el escenario.
El partido Novo había presentado una acción ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) para intentar impedir los espectáculos, con el argumento de que se trataba de actos electorales encubiertos destinados a favorecer a Lula y a su compañero de fórmula, Geraldo Alckmin.
Sin embargo, el sábado 17 de octubre, el corregidor general electoral, Ricardo Villas Bôas Cueva, rechazó el pedido. El magistrado consideró que no existían pruebas suficientes de que las manifestaciones constituyeran actos oficiales de campaña ni de que hubiera vínculos financieros u organizativos que justificaran su suspensión.
También sostuvo que la coincidencia de posiciones políticas entre los organizadores y una candidatura no alcanza para convertir una manifestación de la sociedad civil en un acto electoral. La resolución permitió que los conciertos se desarrollaran con normalidad.
En Copacabana, los asistentes exhibieron banderas brasileñas, carteles en defensa del Sistema Único de Salud (SUS) y consignas contra el régimen laboral de seis días de trabajo por uno de descanso. También hubo cánticos de apoyo a Lula y expresiones de rechazo a Flávio Bolsonaro.Martes, 20 de octubre de 2026