Cada 7 de agosto se conmemora al santo pero pocos saben por qué
San Cayetano es uno de los santos a los que más se les reza y que más estampitas vende año a año. Cada 7 de agosto peregrinan miles de personas hasta la iglesia que lleva su nombre en el barrio porteño de Liniers para rendirle homenaje, hacerle pedidos y agradecerle, a fuerza de ser nada más y nada menos que el patrono "del pan y del trabajo". Pero son pocos los que conocen su historia de sacrificio y vocación por los demás.