Fútbol
Victoria agónica de River en Brasil: con un cabezazo de Martínez Quarta, derrotó 1-0 a Bragantino
El Millonario se quedó con un triunfazo: Beltrán tapó un penal y el Chino lo ganó sobre el final. El equipo de Coudet sigue líder de su grupo en la Sudamericana.
Viernes, 1 de mayo de 2026

Un triunfo que te da alas y se grita con todo. Así, como el Chacho Coudet, que sabe lo que vale este 1-0 en Brasil. Así, como el Chino Martínez Quarta, que pasó del infierno de ese infantil penal (debió haber sido expulsado) a la gloria del gol agónico. Así, como San Beltrán, más héroe que nunca. Así, como los siete jugadores made in River Camp con los que terminó el equipo (otros tres habían iniciado). Como para no festejar en esta sufrida y trabajada noche contra el buen RB Bragantino...
Porque así como lo terminó ganando, River coqueteó con una derrota que lo hubiera complicado bastante en esta Copa Sudamericana. Y que si no se materializó, responde casi únicamente al gran arquero que tiene, quien con su penal atajado tachó el casillero que le faltaba: además de esa, tuvo otras dos muy buenas voladas arriba que mantuvieron en pie al equipo en un primer tiempo en el que el arco rival parecía quedar a varios kilómetros.
Esos fueron los ladrillos que edificaron esta difícil victoria, que en varios tramos no se vislumbraba cercana. Es que la apuesta del Chacho de incluir a Subiabre por la derecha y a Galván por izquierda (primera vez desde el arranque así) no le salió como deseaba: ambos jugaron incómodos y no pudieron pesar en el juego, algo que hizo que el equipo optara por saltar líneas buscando a Salas y se fuera retrasando tanto en el campo que ni siquiera llegara a enhebrar pases en campo adversario. De hecho, la primera jugada asociada fue sobre el final del primer tiempo.
ESPN.
A eso se le agregó que Juan Cruz Meza tuvo un gran desgaste corriendo hacia atrás y dándole apoyo a un Aníbal Moreno al que le generaban superioridad numérica, además de algunas fallas en el fondo: la cancha estaba bastante mojada y eso lo sufrió un Lautaro Rivero que también fue salvado por Beltrán. Dificultades desde el juego que incluso volvieron a ser reconocidas por el propio Coudet, pero que quedan un poco al margen porque ganar ya se empezó a hacer una costumbre en este incipiente ciclo.
No es menor, en ese sentido, que el DT otra vez miró al banco y tuvo pibes: a excepción de un Galoppo que ordenó el mediocampo desde lo posicional y le dio más llegada al área, después fueron todos menores de 20. Incluido el chico Lucas Silva, quien volvió a ingresar sobre el final (esta vez pudo sumar minutos reales) y tuvo el coraje y la calidad para agarrar una de las últimas pelotas de la noche y tirarle un más que preciso centro a Martínez Quarta.
Un gol que, en definitiva, terminó siendo merecido para un River que aprovechó el hombre de más con el que jugó la última media hora y empujó con más entusiasmo que fútbol a un RB Bragantino que apostó por algunas contras aisladas. Esa falta de inventiva que esta vez no le pudo dar Kendry Páez (discreto ingreso en el entretiempo) es la que viene buscando el Chacho en este último tiempo.
Igual, eso será trabajo para estos días. A River lo salvó San Beltrán, sí, pero este triunfazo en Brasil vale como ninguno de los otros siete que había conseguido en este ciclo. Por las formas, por lo gritado, por lo sufrido. Porque está primero en su grupo y empezó a encaminar su clasificación en ese puesto. Porque encarará la seguidilla que se viene con la flechita para arriba.Viernes, 1 de mayo de 2026