Jueves, 13 de Agosto de 2026
13/08/2026 11:07:16
VOLVIÓ LA LEYENDA
El reencuentro que nadie se animó a imaginar: Ritchie Blackmore tocó con Deep Purple después de 33 años de rencores y distancia

En un memorable show en Nueva York, el guitarrista y fundador de la banda se subió al escenario para tocar "Smoke on the Water" junto a sus excompañeros. Tras décadas de mandarse mensajes por la prensa y no poder verse las caras, los gigantes del hard rock firmaron una emotiva e histórica tregua.

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Jueves, 13 de agosto de 2026

Inesperado, inimaginable, imposible. Para el universo del rock, era bastante más probable encontrarse a Elvis Presley vivo y despachando nafta en una gasolinera perdida de la Ruta 66, que Axl Rose y Kurt Cobain se hubieran sentado amistosamente a grabar un disco juntos, o que Gustavo Cerati bajara del cielo para un último show real con Soda Stereo —en lugar de esa pálida nostalgia holográfica denominada Ecos—. Cualquiera de esos delirios resultaba más verosímil que ver al indomable Ritchie Blackmore volver a verse las caras en un escenario con sus excompañeros de Deep Purple. Y sin embargo, anoche ocurrió. Juntos cambiaron el rock para siempre, y el tiempo decidió regalarles una tregua histórica.

Este miércoles 12 de agosto de 2026, el Anfiteatro de Jones Beach, en Nueva York, no fue testigo de una simple reunión de viejas glorias ni del inicio de un rentable «operativo retorno». Fue algo mucho más valioso y definitivo: el cierre de un círculo vital, la reconciliación humana de dos hombres sabios golpeados por el paso de los años que decidieron firmar la paz antes de que fuera tarde.

Ritchie Blackmore volvió a tocar con Deep Purple. Treinta y tres años tuvieron que pasar desde aquel fatídico 17 de noviembre de 1993 en Helsinki, cuando el guitarrista dio un portazo definitivo en plena gira de The Battle Rages On…, dejando a la banda en llamas. Anoche, ante el asombro del público, Ian Gillan tomó el micrófono antes del bis y anunció la entrada del «muchacho local que vivía a la vuelta». Blackmore pisó el escenario con su mítica Stratocaster amarilla y arrancó el riff más legendario de la historia: «Smoke on the Water».


Blackmore, el genio ermitaño que abandonó su propio reino

Para entender el peso icónico de este encuentro hay que entender quién es Ritchie Blackmore. Hablamos de una figura casi única en la música contemporánea: un líder y genio creativo absoluto que, conducido por un carácter volcánico, un perfeccionismo implacable y una personalidad hermética, no dudó en abandonar dos veces la propia banda que él mismo había fundado y moldeado a su imagen y semejanza.

Se fue por primera vez en 1975 para fundar Rainbow junto a Ronnie James Dio. Regresó en 1984 para refundar la gloria del grupo con Perfect Strangers, solo para volver a chocar de frente con Ian Gillan en una guerra de egos que duró casi una década. Ritchie nunca fue un tipo fácil. Retraído, apasionado por la música renacentista, un ermitaño del rock que prefirió refugiarse durante los últimos 25 años en su proyecto acústico Blackmore’s Night antes que someterse a la maquinaria comercial del circo pesado.

Su desapego era tan radical que en 2016, cuando Deep Purple ingresó al Salón de la Fama del Rock and Roll, Blackmore no estuvo presente. El mánager de la banda le prohibió tocar esa noche con la formación actual y Ritchie, fiel a su orgullo y sin ganas de rodeos diplomáticos, prefirió quedarse en su casa mirando la ceremonia por televisión.


El abrazo de dos gigantes frente al reloj

¿Qué cambió anoche? Acaso cambió la perspectiva del tiempo. Quizás la idea del ahora o… ¿nuna? Blackmore, golpeado por un infarto en 2025 que limitó severamente su movilidad y le exigió una inyección lumbar de esteroides para aguantar parado el show de anoche, entendió que el cuerpo le estaba enviando un aviso final. Gillan, también batallando con el desgaste físico natural de su voz y su salud tras seis décadas de carretera, supo leer el gesto.

Cuando Blackmore envió un mensaje proponiendo sumarse solo para una canción, Gillan aceptó sin dudarlo. No hay detrás de esto un contrato millonario, ni el anuncio de un disco conjunto, ni una gira mundial en puerta. Nadie se imagina a Blackmore de 81 años reincorporándose a Purple, ni tampoco es lo que nadie busca.

Fue, lisa y llanamente, la voluntad de cerrar una grieta que parecía inexpugnable. Ver a Blackmore compartiendo la guitarra con Simon McBride, sonriéndole a Ian Paice y cruzando una mirada cómplice con Gillan al terminar el tema valió más que treinta años de especulaciones. «Un gran placer, te veo en el bar», le dijo Gillan al despedirlo. El riff que inventó Blackmore volvió a casa por diez minutos inolvidables, regalándole a la historia del rock el final feliz que tanto se merecía.


Jueves, 13 de agosto de 2026

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