Domingo, 23 de Agosto de 2026
23/08/2026 20:06:35
LLAMAS EN OLIVOS
En la mesa política dicen que Milei se mandó solo a defender a Cerimedo

La idea del cuerpo técnico del oficialismo era esquivar el caso. El presidente tuvo un arranque de furia tuitera. Además: un recorrido por la historia del asesor en el universo de LLA.

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Domingo, 23 de agosto de 2026

«Si entendés por qué lo hizo, por favor explicámelo». La desobediencia inentendible que Javier Milei demuestra semana a semana frente a la estrategia que la mesa política monta para afrontar los contratiempos de su desgobierno sumó un nuevo capítulo en los últimos días. Luego de reaparecer en escena pública tras diez días de encierro absoluto en Olivos, donde nadie supo cuál fue la agenda oficial del jefe de Estado, el líder libertario volvió a los discursos estrafalarios y a la hiperactividad tuitera. Y tiró por la borda todo operativo de control de daños que los estrategas de la gestión montaron para afrontar las versiones sobre la salud mental del presidente.

El oscurísimo caso que tiene a Fernando Cerimedo detenido en Bolivia acusado de ser el autor intelectual del intento de femicidio de su amante, Nadia Beller, desató una nueva crisis para un oficialismo, que no para de trastabillar. La primera reacción del universo libertario fue guardar silencio y desentenderse del tema, una gestión que podría haber rendido frutos si no fuese por la incontinencia tuitera de Lilia Lemoine y del propio presidente.

Horas antes del posicionamiento de Milei, y como haría cualquier político más o menos entrenado para afrontar una crisis, Diego Santilli pateó fuera de la cancha la pelota con fuerza de meteorito al ser consultado por Cerimedo. «Ojalá se esclarezca y los responsables vayan presos», dijo escueto para cumplir. El bochazo no tuvo efecto. Apenas horas después de las declaraciones, el presidente tuvo un pico de hiperactividad digital y retuiteó cada uno de los mensajes que advertían que el ataque se trataba de “una cama” de Evo Morales contra Rodrigo Paz.

Desde un comienzo, la orden que se bajó desde los cerebros de la gestión era la de esquivar por completo el tema. La decisión desborda de lógica: Fernando Cerimedo fue uno de los testigos que bajo juramento declaró que en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), donde su todavía esposa Natalia Basil trabajó por casi dos años, se había montado un circuito de recaudación mediante la aplicación de sobreprecios en las prestaciones. Y que el 3% del valor debía ser destinado para Karina Milei. Durante su internación, Beller dijo que Basil fue quien filtró los audios de la discordia que tienen a Diego Spagnuolo contando al detalle el negocio. El nivel de involucramiento de estos factores externos en una causa que los operadores judiciales del oficialismo trabajan para cerrar forzó al gobierno a frenar la pelota y esperar cauto las próximas definiciones del caso.

Pese a contar con un importante baúl de secretos del ecosistema libertario, lo cierto es que Cerimedo nunca formó parte formal del gobierno de los hermanos presidenciales, aunque sí tuvo un rol preponderante durante la campaña del 2023. Quienes recuerdan las primeras olas del mar violeta rememoran que por entonces “todo era un quilombo” y que “el que tenía más o menos dos dedos de frente y pasaba por el lugar, podía venderle a Karina que era el tipo más capacitado para hacer lo que ella necesitaba y la mina te daba el ok para entrar”. Con el entonces asesor, afirman varias fuentes, eso fue exactamente lo que pasó.

En enero de 2023, el ahora detenido por la justicia boliviana se acercó a los Milei con un portfolio de contactos bajo el brazo que obnubiló a los porteños que por entonces se movían en un ambiente de marginalidad galopante. En 2010, durante un curso que realizó en el exterior, Cerimedo conoció a un joven Eduardo Bolsonaro, que quedó engatusado por el carisma que, cuentan, exponía el consultor a la hora de relacionarse. Aquel vínculo lo llevó más tarde a conocer a quien luego fue presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien lo sumó inmediatamente a sus equipos de campaña por la novedosa estrategia de granja de trolls que el argentino vendía como un éxito infalible para enfrentar a los rivales políticos. Para su suerte, tuvo razón.

El éxito que cosechó en varios países de Latinoamérica lo llevó a tener cada vez más contactos dentro del ecosistema liberal-libertario que durante esos años comenzó a tomar forma en Argentina. Durante esa etapa, Cerimedo, quien se vendía como un importante empresario con oficinas en el Chateau de Puerto Madero, se acercó a Juan Carreira, ahora director de Comunicación Digital de presidencia, y a Ezequiel Acuña, ahora subgerente de Responsabilidad Social Empresaria de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA). Ellos habían creado la cuenta de Twitter La Derecha Diario, desde la que difundían noticias sobre el líder libertario y fomentaban el relato anticasta. En 2021, les ofreció a los jóvenes asociarse para crear la página web que funciona hasta el día de hoy y que en su momento de mayor esplendor llegó a tener más de un millón de usuarios únicos de visitas. Un negocio descomunal para un grupo de subproletarios con gustos de ricos.

A través de la conformación del portal, Cerimedo apuntó a expandirse y a través de Madero Media Group le dio un espacio radial a Daniel Parisini -conocido como Gordo Dan-, Agustín Romo y el propio Carreira para que realicen una transmisión semanal todos los jueves de La Misa, el programa que a la fecha el piberío digital trasladó al streaming oficialista Carajo, una de las unidades de negocios de Cale Group del empresario Augusto Marini. Por ese entonces, los chicos libertarios tenían acceso directo a su líder y su militancia, siempre orgánica, les permitió estar desde el principio en la mesa de los grandes, instancia que aprovecharon con inteligencia hasta que la hermana presidencial decidió echarlos de la plaza en septiembre del 2025.

Con vínculos aceitados con todo el ecosistema libertario, Cerimedo también supo tener relación con Ramiro Marra, Carlos Kikuchi y Eugenio Casielles -los orquestadores políticos de la primera etapa de LLA-, finalmente se concretó la primera reunión entre el consultor y Karina Milei, quien le dio la bendición para sumarse al prototipo de lo que luego sería La Libertad Avanza. Su rol desde el comienzo fue la estrategia digital que puso en marcha con el esquema que ya había comenzado a fomentar desde afuera. De esta forma, con Parisini en el streaming, Romo manejando el Twitter del partido e Iñaki Gutierrez desde Tiktok, el asesor logró apalancar la figura de Milei a un lugar mucho más profundo que los medios de comunicación: las casas de sus votantes.


El éxito de su estrategia lo llevó a ser bendecido por la hermanísima para tener bajo su control la fiscalización de los votos de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, dos de los epicentros claves que llevaron a Milei a la presidencia. Pero el globo se pinchó rápido. Testigos que formaban parte del ecosistema libertario de entonces cuentan que entre las PASO y las generales del 2023, hubo un hecho que quebró la confianza de Karina en el asesor, quien comenzó poco a poco a ser reemplazado por Santiago Caputo, a quien por entonces la ahora secretaria general respetaba categóricamente por las habilidades en materia de comunicación y logística política que el apóstol de Jaime Durán Barba había logrado demostrar. Un enemigo del jefe de la SIDE que vivió de cerca aquella época define ese cambio así: “comparar a Fernando con Santiago es como comparar una bici con un Fórmula 1”.

La desconfianza de la jefa espiritual de La Libertad Avanza con Cerimedo fue in crescendo al punto que al momento de diagramar la gestión, Karina dejó al especialista digital afuera de toda repartija, una instancia que, dicen, lo habría enfurecido y por la que habría logrado jurar venganza. “La empresa de Fernando estaba fundida. Si ves los balances de esos años, estaban todos en rojo. Él pensó que le iban a dar algo en el gobierno y con eso se salvaba. Pero no pasó y está convencido de que lo cagaron”, dijo a Tiempo un miembro de la mesa chica libertaria de la primera ola que sigue orbitando el entorno del presidente.

Dentro del oficialismo no tienen en claro cómo seguirá el tema y, muchos, se encomiendan a que los conflictos internos logren tapar las novedades que lleguen desde el altiplano. Aunque las mediciones del impacto del caso ya fueron solicitadas, hay un único factor que nadie puede controlar: la irritabilidad galopante de Javier Milei.


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