Jueves, 22 de Octubre de 2026
22/10/2026 09:40:27
Música
Iron Maiden hizo temblar Huracán con una celebración demoledora de sus 50 años

La banda británica ofreció el primero de sus dos conciertos en Buenos Aires con un recorrido por los clásicos de su repertorio, una puesta espectacular y una ejecución impecable. Bruce Dickinson, a los 68 años, volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los grandes frontman del heavy metal.

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Jueves, 22 de octubre de 2026

Iron Maiden pisó el estadio de Huracán este martes para la primera de sus dos fechas consecutivas en Buenos Aires. La banda llegó con la gira Run For Your Lives World Tour, una celebración de sus 50 años de trayectoria que la llevó a recorrer distintos países de América antes de desembarcar en la Argentina. La segunda función, programada para este miércoles, se agregó después de que la primera agotara sus entradas en tiempo récord.

El show arrancó a las 21 en punto, con la puntualidad de un ritual que se repite desde hace medio siglo. Antes, La H No Murió -el proyecto de Claudio O’Connor y Tano Romano que celebra los 35 años de Ácido argentino– se encargó de calentar la noche con un repertorio de Hermética que funcionó como una ceremonia aparte. Cuando la Doncella de Hierro saltó al escenario, lo hizo con Bruce Dickinson en voz, Steve Harris en bajo, Adrian Smith, Dave Murray y Janick Gers en guitarras, y Simon Dawson en batería, quien reemplazó a Nicko McBrain tras su retiro de las giras en 2024.

Bruce Dickinson, como si no pasar el tiempo.

Los primeros nueve discos de Iron Maiden y un fantasma de 1988
El repertorio se centró en los primeros nueve álbumes, desde Iron Maiden (1980) hasta Fear of the Dark (1992). El arranque fue un bloque soberbio del siempre vigente Killers (1981): «Murders in the Rue Morgue», «Wrathchild» y «Killers», seguidos por «Phantom of the Opera», del debut homónimo. La potencia con la que la banda comenzó el show hizo parecer más chico el estadio de Huracán de lo que realmente es.

Uno de los momentos más comentados de la gira llegó con «Infinite Dreams», una canción de Seventh Son of a Seventh Son que no se tocaba en vivo desde hacía décadas. Dickinson la presentó con sorna: «Hace más de 14 años que no tocamos esta canción en nuestros tours, y creo que es la primera vez que lo hacemos en Argentina».

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El público disfrutó del primer show de Iron Maiden en Huracán.

A partir de ahí, el show se convirtió en un repaso por los himnos que la banda construyó a lo largo de cinco décadas: «The Number of the Beast» (1982), «Powerslave» y «2 Minutes to Midnight» (1984), «Rime of the Ancient Mariner» (1984), «Run to the Hills» (1982), «Seventh Son of a Seventh Son» (1988), «The Trooper» (1983) y «Hallowed Be Thy Name» (1982). Las horas volaron en una noche en la que la banda subió la apuesta constantemente.

La performance: el mapa de calor

Dickinson, a sus 68 años, sostuvo la potencia vocal y la presencia escénica que lo convirtieron en un showman irrepetible. Si el escenario tuviera un mapa de calor como los partidos de fútbol, habría cubierto toda la superficie. Tuvo tantos cambios de vestuario como discos tiene Iron Maiden y, en cada uno, se movió con la soltura de quien lleva medio siglo haciendo esto. Harris mantuvo el pulso rítmico de la banda, mientras que Smith, Murray y Gers se repartieron los solos con desparpajo y total solvencia. Mantener la frescura después de 50 años no es poca cosa.

En una Argentina de pocas certezas -climáticas, políticas y sociales-, Iron Maiden dio garantías. El show tuvo como protagonistas a los músicos, sus manos y su virtuosismo. Quienes estuvimos ahí vimos a la misma banda que ayudó a definir un género y lo convirtió en religión.

Y en un año en el que Megadeth vino «a despedirse» -una despedida que muchos fans no creen definitiva, porque Mustaine dijo que la gira This Was Our Life se extendería tres o cuatro años más y porque las crónicas coincidieron en que no hubo clima de adiós-, el mejor show en términos de ejecución, virtuosismo, sonido y hasta fuegos artificiales se lo llevó Iron Maiden. La diferencia no fue de repertorio: fue de convicción.

zo temblar Huracán con una celebración demoledora de sus 50 años
Hubo un momento extraño, aunque entendible por la historia de la banda: Dickinson plantó tres banderas. La de su legado, la británica y la argentina. Ondear una bandera británica en Argentina siempre es un gesto delicado, y él lo sabe. Por eso, el gesto se inscribió en la propia historia de Iron Maiden, aunque parte del público respondió con el canto «el que no salta es un inglés».

«Two nights in Huracán, oh yeah», cantó en algún momento. La frase funcionó como subtítulo de la noche: dos funciones, un solo dogma.

El cierre incluyó «Iron Maiden» (1980), «Aces High» (1984), «Fear of the Dark» (1992) y «Wasted Years» (1986). La producción presentó una puesta renovada para cada canción, con pantallas, animaciones y llamaradas de más de cuatro metros, pero sin que nada de eso opacara lo que ocurría sobre el escenario.


Las dos fechas en Huracán serán las únicas de Iron Maiden en la Argentina y se suman a una gira latinoamericana que incluyó dos noches en São Paulo y otras dos en Santiago de Chile debido a la alta demanda. El concierto se extendió durante dos horas, con 17 canciones que sonaron de manera demoledora y un repertorio que combinó los clásicos obligatorios con las rarezas que la banda recuperó para esta celebración.

No hubo nada más que vigencia. Sin dudas, uno de los mejores shows del año.


Jueves, 22 de octubre de 2026

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