Sábado, 24 de Octubre de 2026
24/10/2026 10:29:42
Los candidatos hablaron de economía, obras públicas y el impacto de la política argentina en Brasil
Milei y la Argentina se colaron en el debate entre Lula y Flávio Bolsonaro

El presidente brasileño instó a su rival a explicar el ajuste fiscal que pretende llevar a cabo si gana en las urnas, y si para el mismo “le va a pedir prestada la motosierra a Milei”.

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Sábado, 24 de octubre de 2026

Desde San Pablo

El debate entre Lula y Flavio Bolsonaro se hizo desear. Empezó casi media hora después del horario previsto. El estudio de Globo estaba colmado de un público que aplaudió como en los más tradicionales programas ómnibus de la TV. El presidente vestía un elegante saco negro con camisa blanca y sin corbata. Su rival, más formal, un traje azul con corbata celeste al tono. Un mapa interactivo de Brasil los invitaba a recorrerlo por regiones geográficas en base a las cuales se estructuraron los cuatro bloques del segundo desafío dialéctico entre los candidatos.

El presentador estableció las reglas. Mencionó que los tres primeros tramos del debate serían sobre temas obligatorios y un último libre. Las cuestiones a tratar fueron tan variadas que iban desde infraestructura a medio ambiente o de políticas sociales a la relación con China y Estados Unidos. Solo en los primeros minutos hubo cierta tranquilidad argumentativa. Arrancó Bolsonaro después de sortearse el primer asunto a discutir: obras de infraestructura para la exportación.

Flávio recurrió al gobierno de su padre –en Brasil se atribuyen los votos que consiguió al exmilitar-, hoy preso por golpista. Reivindicó las 19 mil obras que, aseguró, puso en funcionamiento. Como contrapartida le atribuyó a Lula la paralización de miles de obras públicas, que el líder del PT refutó con la descripción de infraestructura terminada en autopistas, aeropuertos y puertos. “No es lo que voy a hacer, es lo que estoy haciendo”, le respondió a quien se dirigió más de una vez como “mi adversario”.

Brasil “nunca exportó tanto como ahora”, agregó Lula y mencionó que el superávit comercial se elevó hasta los 85 mil millones de reales (unos 17.200 millones de dólares).

Lula, más visceral, se encendió varias veces ante lo que definió como “vergüenza”, según él, por el desconocimiento que mostraba Bolsonaro sobre los temas. Los dos tuvieron permitido caminar por el estudio que les asignó Globo, pero no invadir el espacio del otro, como había sucedido hace unos días en TV Bandeirantes, la pionera en debates de la televisión brasileña.

Ya transcurridos unos 20 minutos del programa, el presidente Javier Milei fue traído a escena por los candidatos. Lula le preguntó a su contracara si iba a aplicar la motosierra en Brasil como hizo el libertario en la economía argentina y si recordaba cómo se había comenzado a comer “carne de burro” en el país vecino. Bolsonaro defendió la política de su colega de falange y reivindicó lo que estaba haciendo.

Lula, cuando salió sorteada la siguiente región del debate, la más productiva y centro financiero del país (la sudeste), le preguntó a su rival si sabía cuánto valdría el salario mínimo en San Pablo si no fuera por las políticas de su gobierno. Y tuvo un recuerdo para su compañera de partido, la expresidenta Dilma Rousseff. Le dijo al hijo lo que había hecho el padre en materia de salarios y que en ese estado, el más poblado del país, durante el gobierno del expresidente había llegado apenas a 900 reales.

Entreverados en ese asunto, y cuando la situación de Argentina ya se había colado en el debate, Bolsonaro largó una genérica evaluación común a las extremas derechas. Confundió al peronismo con la izquierda. En su lógica reduccionista, para él antes que Milei había gobernado la izquierda en el país vecino.

En determinado momento Lula se enojó porque su rival no le respondía las preguntas. “Usted nunca responde”, le endosó. “¿Va a aumentar las jubilaciones y el salario mínimo?” insistió cuando ya hablaban de Rio Grande do Sul, la zona más austral del estado federal donde según Lula reside la población máyor de jubilados en Brasil.

Bolsonaro contratacó con la situación que se produjo en 2024 cuando una grave inundación superó los registros históricos de 1941 y el río Guaíba llegó a un pico de 5,37 metros (la cota de inundación es de 3 metros). El exsenador lo acusó a Lula de no haber cumplido con las obras prometidas para paliar futuros desastres naturales. Aquel afectó a más del 50 por ciento de los barrios de Porto Alegre, la capital del estado y obligó a evacuar a más de 150 mil personas.

En otro momento del debate, Flávio lo apuró a Lula con el IVA brasileño. Y le espetó que el ciudadano “va a pagar el mayor IVA del mundo” si reelige para un próximo mandato. El formato televisivo con los candidatos cara a cara y moviéndose por el estudio sin aproximarse, fue una iniciativa de los asesores del presidente Lula.

Su campaña le propuso a la TV Globo la implementación de un sistema de verificación de hechos (fact-checking) en tiempo real. “Las mentiras” de la otra parte, la extrema derecha representada en Bolsonaro y su equipo, llevaron al debate a esa instancia del chequeo.

Un clásico de las diferencias irreconciliables que los separan llegó cuando Lula aguijoneó el debate con una pregunta- afirmación: “¿Usted le va a lamer las botas a Trump?”. Como contrapartida, el mismo presidente se respondió: “Yo no me quedé preocupado; si Trump no quiere comprar de Brasil, voy a vender a otros lugares”.

gveiga@pagina12.com.ar


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