EN LA PLATA
El congreso maradoniano vivió la 2da jornada: la universidad y pensar a Diego
De Pablo Llonto a Viviana Vila, un recorrido por el Diego que supo rebelarse contra el poder, con mural incluido.
Sábado, 31 de octubre de 2026

La mañana del viernes comenzó con las primeras conversaciones y una charla que tuvo a Pablo Llonto como protagonista, en la segunda jornada del Congreso maradoniano. Su historia y su vínculo con el compromiso gremial y los derechos humanos permitieron recuperar una dimensión de Diego Maradona que muchas veces queda detrás de sus goles: la de un tipo que entendía las injusticias, que tomaba posición y que no tenía problemas en enfrentarse con los poderosos cuando se trataba de defender a un compañero.
Ese recorrido también permitió volver sobre la decisión de Diego de dejar de darle entrevistas al diario Clarín, después del despido de Llonto. Un gesto que habla de su manera de entender la solidaridad y de una conducta que sostuvo durante toda su carrera: no mirar para otro lado cuando un trabajador era perjudicado.
Entre las primeras actividades. también apareció una de las voces que mejor representan el vínculo entre Maradona y su lugar de origen: Ramona, vecina de Villa Fiorito, integrante del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y referente de la cooperativa Ciudad de Dios, compartió su experiencia de organización y trabajo cotidiano en el barrio. Después de su participación, Ramona habló con Tiempo sobre esa historia que tiene a Fiorito como escenario y a Diego como parte inseparable de su identidad.
Ramona creció a pocas casas de la vivienda familiar de Maradona. Conoce las calles, las historias y las dificultades de un barrio que aprendió a organizarse para salir adelante. Desde el comedor y merendero de la cooperativa, donde todos los días se acompaña a entre cincuenta y setenta personas, construye una respuesta colectiva frente a las necesidades de las familias.
Diego
En su relato, apareció una comparación tan sencilla como profunda: a Diego le pegaban una patada, se levantaba y seguía. Esa misma fuerza, explicó, es la que tienen que poner todos los días quienes viven y trabajan en los barrios populares. Una manera de entender a Maradona que va más allá del fútbol y que encuentra en su historia personal una identificación colectiva. Diego fue, también, el orgullo de un barrio que nunca dejó de reconocerlo como propio.
El arte tuvo su propio protagonismo durante la jornada. Mariano López, muralista de La Matanza, llevó su trabajo a las paredes de la Facultad y comenzó a darle forma a una imagen de Diego con la camiseta azul de la Selección Argentina del Mundial de México 1986. La obra, acompañada por las frases «Universidad pública siempre» y «Diego Eterno», convirtió uno de los espacios de la universidad en un lugar de encuentro entre la cultura popular y la memoria maradoniana.
Mariano habló con este medio sobre su trabajo, su vínculo con el muralismo y el sentido de llevar una imagen de Diego a una facultad pública. El arte salió de las paredes de los barrios para encontrarse con los estudiantes, docentes y trabajadores de la universidad.
Una pintura que no solamente homenajea al Diez, sino que también deja una definición política sobre la educación pública y el derecho a la cultura. La jornada sumó otra historia que llegó desde muy lejos.
Un fotógrafo y artista visual griego compartió el recorrido personal que lo llevó a encontrarse con Maradona y a documentar las distintas formas en que su figura sigue viva en el mundo. Una experiencia que comenzó en Atenas, tuvo un capítulo decisivo en Nápoles y terminó encontrando en Villa Fiorito una dimensión que difícilmente pueda explicarse solamente desde una cámara. Su relato sobre los festejos por el tercer campeonato del Napoli en 2023 permitió acercarse a una ciudad que convirtió a Diego en parte de su identidad.
Las calles, las banderas, las procesiones y los homenajes mostraron una devoción que atraviesa generaciones.
También recordó las celebraciones del 30 de octubre y los encuentros que mantuvo con familias napolitanas, hinchas y personas que hicieron de Maradona una presencia cotidiana.
Diego y el periodismo
Ya entrada la jornada, la conversación se trasladó al vínculo entre Diego y el periodismo. La mesa reunió a Viviana Vila, Guillermo «Turco» Germanizi y Gustavo Veiga periodista, docente de la cátedra de Comunicación, Deporte y Derechos Humanos de la UNLP. Un panel que permitió recuperar recuerdos personales, experiencias profesionales y discusiones sobre el lugar que ocupó Maradona frente al poder. Viviana Vila habló de un Diego al que todavía se extraña, pero no necesariamente por lo que hacía con una pelota.
Lo que más extraña -explicó- es al Maradona político, al hombre que se animaba a decir lo que pensaba, que confrontaba con los poderosos y que acompañaba las luchas populares. Recordó sus posiciones frente a la FIFA, sus cuestionamientos a los gobiernos y su cercanía con las reivindicaciones de los movimientos sociales, las mujeres y la universidad pública. También compartió un recuerdo muy personal del 25 de noviembre de 2020, cuando la noticia de la muerte de Diego la encontró al frente de su programa de radio.
Por primera vez en su trayectoria profesional -contó- no pudo encontrar las palabras para comenzar a hablar. La periodista leyó además una crónica del brasileño Diego Román, «Maradona es la mayor mentira que hemos contado», un texto que juega con la dimensión extraordinaria de un hombre que, con apenas 1,65 metros, enfrentó a los gigantes del fútbol y terminó convirtiéndose en una figura universal. El Turco Germanizi aportó otra mirada desde su experiencia como periodista, productor y docente. Cuestionó la idea de una objetividad periodística entendida como distancia absoluta y recordó los días que compartió con Diego durante una producción en Cuba.
Entre anécdotas y recuerdos, reconstruyó la generosidad de Maradona con quienes recién comenzaban sus carreras y esos pequeños gestos cotidianos que permitían conocer al hombre detrás del personaje.
Por su parte, Gustavo recuperó su primer encuentro con Diego en Argentinos Juniors, en 1980, y volvió sobre su compromiso gremial. También trazó un paralelo con Sócrates y la Democracia Corintiana, aquella experiencia del fútbol brasileño que convirtió a los jugadores en protagonistas de una lucha colectiva contra la dictadura.
Una discusión que llegó hasta el presente, con la defensa de los clubes como espacios sociales y deportivos frente a los proyectos de privatización y conversión en sociedades anónimas.
En otra de las conversaciones de la jornada apareció una dimensión que atraviesa buena parte de la historia de Maradona: la conciencia de clase. La figura de Don Diego, su padre, y sus años de trabajo en una fábrica trituradora de huesos, con jornadas que comenzaban de madrugada, permitieron recuperar el origen de una identidad que Diego nunca abandonó.Desde esa historia familiar se construyó una lectura de Maradona como un delegado de base dentro del fútbol profesional.
Un compañero que defendía a sus pares, discutía con los dirigentes y entendía que los beneficios y las conquistas debían alcanzar a todos. Sus enfrentamientos con las conducciones de los clubes, desde Barcelona hasta Boca, fueron parte de una misma manera de plantarse frente a los sectores de poder.
La frase que dejó durante su etapa como entrenador en México sintetiza esa mirada «Presión tiene el laburante que se despierta a las cuatro de la mañana para llevar el plato de comida a su casa».Así transcurrió la segunda jornada del Congreso maradoniano en La Plata.Sábado, 31 de octubre de 2026