Domingo, 15 de Febrero de 2026
15/02/2026 14:32:42
Se cumplen 50 años del debut del mítico arquero en el Xeneize
Hugo “El Loco” Gatti, ‘lo más grande del fútbol nacional’

Un 15 de febrero de 1976 hizo su presentación defendiendo los colores de Boca frente a All Boys, con una victoria en la que mantuvo la valla invicta.

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Domingo, 15 de febrero de 2026

“El portero es un águila solitaria, un hombre misterioso, el último defensor. Más que un guardián de la portería, es el guardián de los sueños”, dijo alguna vez Vladimir Nabokov en su autobiografía Habla memoria, también autor de la célebre Lolita, amante del fútbol y apasionado por el puesto de arquero. “Portero excéntrico, pero bastante espectacular”, supo definirse el escritor ruso. Algo que, sin dudas, podría caracterizar al fallecido y recordado Hugo Orlando Gatti, más conocido por el ilustre apodo de “El loco”, quien este 15 de febrero celebraría los 50 años de su primer partido en la primera de Boca Juniors.

La efeméride recuerda la presentación de Gatti en un partido ante All Boys en el que su equipo saldría victorioso por 2 a 0. A partir de ahí, empezaría a escribirse una historia con el Xeneixe que duraría 12 años (1976–1988) y dejaría tallado su nombre en el panteón de los ídolos de La Boca. “El Loco Gatti y su ballet, olé, olé, olé…”, lo recibía la hinchada cada vez que asomaba su humanidad por el túnel de ingreso al campo de juego. Su estilo en los tres palos enamoró y no solo era aplaudido por los propios, también por los contrarios. “El Loco es lo más grande del fútbol nacional”, se fue actualizando el cancionero hasta llegar al hit que atravesó las fronteras de las inmediaciones de Brandsen al 805.

Con su look marcó tendencia y eso valió algunas burlas por su porte desgarbado, y aspecto poco elegante. “Me gritan de todo: payaso, loco, Palito Ortega, Beatle, desastre. Pero los gritos me animan”, llegó a reconocer. Fue ovacionado por sus destacadas actuaciones y se lo consideró el último guardián de las murallas del Toto Lorenzo. Al igual que Guillermo Vilas en el tenis, quien usó vincha, pelo largo y muñequeras antes que nadie, su impronta y desparpajo en el área, no solo paralizó corazones, sino que fue el punto de partida de una performance artística sin escuela que se retroalimentó partido a partido a partir de “locuras” que formaron un ecosistema de deportistas nacionales (Ringo Bonavena, René Houseman, Vilas) que se salían de la media y se alejaron de las etiquetas.

Fue un 15 de febrero de 1976, el día que ingresó a defender los tres palos de Boca. La antítesis estética a Ubaldo “Pato” Fillol, pero igual de grandiosos ambos. El loco se retiró con 44 años en 1988 y dejó una huella en un oficio incomprendido y solitario. En el que en un segundo podés pasar de héroe a villano. Acredita 765 partidos en la máxima categoría del fútbol argentino y según datos oficiales del Xeneixe, sumó 417 presencias oficiales, todas como titular, solo superado por Roberto Mouzo (426).

Con su famosa atajada “La de Dios”, arrodillado ante el universo, los brazos abiertos y la mirada centinela clavada en el atacante, el arco quedaba del tamaño de uno de hockey. Por acá no pasarán, parecía decir el arquero surgido de las tierras de Carlos Tejedor, con su pirueta alegre al que un gol podía sentenciar al infierno. “Federer es un grande, no transpira, sale siempre igual. Tiene talento. Es tan grande, que aparte de jugar bien, hace jugar bien a los demás. En cambio, jugas con Nadal y te hace jugar mal…yo fui el Federer del arco”, fue una de las tantas cosas que dijo hace unos años, fiel a su estilo humorístico, provocador y con el ingenio que lo caracterizaba para jugar con las frases, despertar la polémica y alimentar su personaje en los medios de comunicación.

Su forma marcó un estilo de ser arquero y de pertenecer a un juego, al que la posición le relegaba, no permitía o no tenía bien vistas algunas licencias. Por ejemplo, tomar riesgos: salir, usar los pies, ir al área rival en una pelota parada o gambetear jugadores. Todas esas “osadías” fueron parte del repertorio del Loco e inspiraron a nuevas generaciones a elegir un puesto que te lleva a ser guerrero del dolor.

Navarro Montoya, quizás su alumno a la distancia, discípulo confeso –directamente reconoció “yo quería ser como el Loco Gatti”-, el Mono Burgos, carismático y showman en su desempeño, quien supo imitar La de Dios. Luis Islas, Roberto Abbondanzieri, asoman en la lista. Y un poco más actuales, Cristian “Laucha” Lucchetti, histórico de Banfield, de actividad longeva y estilo díscolo para permanecer estancando debajo de los tres palos.

“Yo fui el más grande, con diferencias fui el más grande de Boca ¡Por favor! La vida ha cambiado mucho porque antes los grandes cracks jugábamos para diez puntos y te ponían seis o siete. Hoy juegan tres puntos y le ponen diez. El elogio facilista, mal asunto. El elogio hay que ganárselo para que te elogien y hoy no es así. No es que me he callado con el tiempo, pero digo lo que siento, lo que vivía”, dijo Gatti, como fiel polemista de los tiempos actuales del fútbol.

Un águila solitaria que enseñó que volar es posible sin alas, parado a doce pasos de la luz, no se encadenó al miedo del error. Un artista, loco, ilusionista, que partió a los 80. En abril se cumplirá un año de ese vuelo.


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