Domingo, 25 de Octubre de 2026
25/10/2026 13:16:36
FÚTBOL Y POLÍTICA
La hinchada de Nueva Chicago y la “Marcha peronista” como rebelión contra la dictadura

Hace 45 años, el 24 de octubre de 1981, 49 simpatizantes del club de Mataderos fueron detenidos por entonar la consigna partidaria entonces prohibida. Un mural lo recuerda: "No nos han vencido".

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Domingo, 25 de octubre de 2026

En la esquina de Cosquín y Tandil, pleno barrio de Mataderos y a cinco cuadras de la cancha de Nueva Chicago, una pintada con letras blancas sobre fondo negro y verde recuerda: “24 de octubre de 1981, no nos han vencido”. Los hinchas de los clubes de fútbol no solo festejan las fechas de triunfos deportivos y los de Chicago no son la excepción: se trata del día -ayer se cumplieron 45 años- en que una canción gritada por su hinchada, en un partido contra Defensores de Belgrano por el torneo de la Primera B -entonces segunda categoría-, reflejó un cambio de época en Argentina. No fue, claro, cualquier canción sino la “Marcha peronista”, señal de que empezaba la caída de la dictadura y el regreso de la democracia.

El recuerdo vive en los murales del barrio, en los testimonios de los protagonistas y en algunos -pocos- diarios de la época. Al día siguiente, por ejemplo, el domingo 25 de octubre, Crónica abría su tapa con “Cracks de River pasaron un tremendo susto en avión: Mostaza Merlo gritó ‘nos caemos’”, en referencia a las turbulencias en el vuelo del plantel del club de Núñez a Tucumán. Clarín aportaba “Multitudinarias marchas en Europa”, “Anticipo estival en la Costanera” y, a un costado, el anuncio de un hecho sorpresivo: “Incidentes y detenidos en una cancha de fútbol: la Policía arrestó a 49 personas en Nueva Chicago por cantar la marcha peronista”.


Chicago siempre tuvo identidad peronista o, al menos, desde que Eva Perón inauguró en 1949 el barrio Los Perales, corazón de Mataderos. Según los historiadores del club, tras el golpe militar de 1955, la hinchada del Torito ingresó al estadio de Sarmiento de Junín -justamente llamado Eva Perón- cantando la “Marcha peronista”, cuando las referencias a Juan Domingo Perón acababan de ser proscriptas. La dictadura había comenzado el 17 de septiembre y ese partido (que Chicago ganó 4 a 1, por la Primera B) se jugó el 2 de octubre.

Ya en la dictadura que llenó de sangre y muerte al país entre 1976 y 1983, una porción de la hinchada se acercó a Lorenzo Miguel, líder gremial de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Aquella tarde de hace 45 años contra Defensores, la felicidad era total: ante una multitud, el triunfo 3-0 con tres goles de Mario Franceschini confirmaba la gran campaña de Chicago, puntero y cercano a su primer ascenso a la Primera A. En la platea estaba el propio Miguel y, desde una antigua tribuna de madera, se empezó a gritar “Chicago corazón”, “Dale campeón” y finalmente la “Marcha peronista”, una canción prohibida para la época, como cualquier otra consigna partidaria.

La Policía, de inmediato, reprimió el desacato con palazos y ordenó 49 arrestos. Según Clarín del día siguiente, como no había suficientes patrulleros para trasladar a los hinchas detenidos hasta la comisaría 42, muchos de ellos fueron llevados al trote por las calles de Mataderos. Ese sería, justamente, el título de la versión vespertina del diario Crónica del domingo 25 de octubre, “Presos al trote”, y el de un documental estrenado en 2012, Al trote, dirigido por Gabriel Dodero.

Nueve de los detenidos serían trasladados el lunes 26 a la cárcel de Devoto y debieron permanecer arrestados varios días por “transgresión al edicto de rees deportivas”. Los diarios de la época ya identificaban a los detenidos por “la marchita”. Así, al menos, tituló Crónica: “Los nueve de la marchita marcharon para Devoto”. Uno de ellos recién recuperaría la libertad 35 días después. Los dirigentes del club tuvieron que reunirse con el dictador a cargo de la presidencia de facto, Roberto Viola, para pedir por su liberación.

Nueva Chicago campeón

A la semana siguiente de las detenciones, Chicago jugó contra Atlanta como visitante y ganó 2-1 en su anteúltimo paso hacia el ascenso, pero lo significativo estaría en el regreso del público desde Villa Crespo hacia Mataderos. Al pasar por la comisaría 24, adonde habían llevado los detenidos el sábado anterior, los hinchas amagaron con volver a cantar la marcha peronista. Fue, recuerdan los testigos, un momento de tensión, pero terminó con una humorada: de inmediato entonaron una canción infantil de la época, el “Arroz con leche, me quiero casar, con una señorita de San Nicolás”.

Chicago ascendería por primera vez a la máxima categoría a la semana siguiente, en el regreso a Mataderos después de las detenciones, tras vencer 1-0 a Estudiantes de Buenos Aires con otro gol de Franceschini. Pero el fútbol, se sabe, a veces es sólo una excusa y casi siempre un reflejo, en este caso de un cambio de época.

Al año siguiente habría un segundo acto de desacato en el deporte, cuando multitudes se descargarían en el Luna Park, durante el Mundial de vóley 1982, al grito de “el que no salta es militar” o “se va a acabar la dictadura militar”. Pero en cierta forma la primera señal en nuestros estadios hacia el final de la oscuridad, todavía con la guerra de Malvinas por delante -en abril de 1982-, sucedió en el estadio República de Mataderos durante un Nueva Chicago 3-Defensores 0, por la 36ª fecha de la Primera B, del que este sábado se cumplieron 45 años.

Como Mataderos no olvida, el recuerdo también está presente en una esquina. «


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