El equipo cumplió un buen primer tiempo y se desarmó en el segundo
Boca sigue desconcertando con su rendimiento
El empate en dos goles ante Newell’s terminó siendo justo por lo que mostraron ambos conjuntos. Los chicos Flores y Aranda fueron los más destacados del equipo de Arruabarrena.
Domingo, 2 de agosto de 2026

Querés comprar un auto usado. Joya nunca taxi te dicen. Y te dejan probarlo. Al principio anda fenómeno, ni un ruido, nada, el motor te parece que suena como un violín, acelerás y responde. Ya casi estás decidido, pero lo estacionás para tomarte algo unos 15 minutos y empiezan los problemas. Cuando volvés a encender el motor te cuesta. Una basurita en el carburador, pensás. Intentás una y otra vez hasta que el final se mueve, está como pesado, pero se mueve.
Y a los cien metros encima pinchas una goma. Lisa, lisa la goma. Cambiás la cubierta, ponés el auxilio, pensás que el auto es un verdadero desastre, que va a ser un clavo pero ahora empieza a andar de nuevo, como si mágicamente se hubiera convertido en un cero kilómetro, ya suena otra vez como un violín, cuando termina el recorrido. Te preguntan qué vas a hacer y decís que no sabés, que estás confundido, que no sabés que pensar.
Así es este Boca que desorienta a los hinchas y a los que lo miran desde afuera. Un equipo que jugó un buen primer tiempo, fue un desastre en casi todo el segundo y casi lo gana de última. Un equipo que pudo haberse impuesto por una diferencia amplia, que pudo haber perdido por nocaut, que terminó empatando 2-2 y no sabe muy bien si el balance le da positivo o negativo.
¿Cuál es el verdadero Boca? ¿El que exhibe orgulloso a los pibes Flores, Gorosito y Aranda e ilusiona, o el que parece deprimirse con la primera brisa en contra? ¿El de Paredes sobresaliente o el del capitán que pierde ingenuamente la marca o se hace amonestar por una tontería? ¿El de Villa capaz de ponerle la pelota en la cabeza a Ascacibar en el primer gol o el que olvidó el abc de la gambeta por la punta? ¿El que juega sin nueve o el que no le importa eso porque llegan los volantes? ¿El que mostró solidez defensiva en el primer tiempo o el que se volvió un flan en el segundo?
¿El equipo seguro en el toque y en la circulación o el que agranda a sus rivales? ¿Será que la seguidilla de partidos provoca en algunos jugadores un cansancio tal que le impide recuperar la pelota? ¿Es una cuestión física o anímica? ¿De falta de banco? Posiblemente un combo de todo eso.
Frente a este desconcertante Boca los pibes de Newell’s también se montaron en su propio sube y baja. Desbordados en el primer tiempo, salieron con otra energía a jugar el segundo, le perdieron el respeto a las estrellas, empataron (el experimentado Cóccaro aprovechó una pelota que medio de casualidad le quedó en el punto del penal), y ante un rival tambaleante fueron a buscar y encontraron el segundo, con una gran combinación entre Ríos y Reggiardo, magníficamente resuelta.
En la primera etapa no podían con la gambeta de Flores, no encontraban la pelota en la mitad de la cancha y sólo pudieron acercarse al gol cuando Di Lollo metió la mano ante un cabezazo, y cometió un penal de los de estos tiempos que no le cobraron.
En la primera media hora de la segunda etapa, juntándose y tocando, los chicos rosarinos entusiasmaron a su gente y parecía estar todo dado para que liquidaran la cuestión. Pero un brillante encuentro de Flores, Aranda y Velasco (que había reemplazado a Villa) terminó en la red de Reinatti. Después el palo le negó el gol a Aranda, y Flores casi cierra su actuación con un remate cruzado que se fue cerca.
El 2-2 está bien, es el resultado más justo en el balance final. Unos y otros saben que tienen mucha vigencia aquello de “vamos, vamos los pibes”.Domingo, 2 de agosto de 2026